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CLAVES PARA EVITAR QUE MIENTAN Los niños, en algún momento de su vida, recurren a la mentira para obtener beneficios o para eludir responsabilidades. Las siguientes recomendaciones te serán útiles para ayudar a tu hijo a dejar de mentir.1. Cuando descubras que tu hijo ha mentido sobre algo, habla con él. No le sermonees, sólo explícale que entiendes que se vea tentado a mentir para evitar las represalias, pero que, para mantener la confianza de los demás, es imprescindible la honestidad. Aclárale que todos nos equivocamos y que los errores pueden repararse si los afrontamos.
2. Atiende a lo que el niño quiere decir con sus mentiras. Fijarte en las circunstancias en las que miente te ayudará a comprender por qué lo hace: ¿es para obtener algo de los adultos de su entorno? ¿Es para eludir situaciones en las que teme ser castigado? ¿Lo hace para dar una imagen de sí mismo ante sus amigos?
3. No le sigas la corriente. Con un niño que miente sistemáticamente es posible que nos veamos tentados a "ignorar" algunas de sus mentiras. Esto es un error con consecuencias muy negativas. Siempre es mejor confrontarlo.
4. Nunca acuses a tu hijo de mentiroso. Parecerá que la mentira es parte de él. Si lo percibe como algo constitutivo de sí mismo, será muy difícil que crea que puede combatirlo.
5. Cuando diga la verdad, recompénsalo por su honestidad, y ayúdalo a encontrar vías para reparar el daño hecho. Explicita tu satisfacción por la valentía que muestra al afrontar sus errores. Analiza con él cuál sería el castigo más apropiado y haz que se cumpla. El valor diferencial de la honestidad debe ser claro para él.
6. No empieces a jugar a los detectives creando situaciones para coger al niño in fraganti. La humillación y la vergüenza no evitan que el niño mienta; al contrario, lo llevarán a intentar mentir mejor, lo que creará más distancia entre vosotros.
7. Si las mentiras del niño aparecen asociadas a un hecho traumático, consulta a un especialista, porque puede ser un síntoma de depresión.
8. Cuando veas que tu hijo miente para aprovecharse de los demás o para hacer daño a sus compañeros, es posible que tenga un problema de personalidad que deba ser tratado por un terapeuta.
¿QUE HACER PARA MEJORAR LA AUTOESTIMA? En muchas ocasiones, nos preguntamos como padres acerca de cómo reaccionar ante los fallos y fracasos de nuestros hijos. La respuesta es contundente: si el niño crece y desarrolla una buena autoestima es porque sus padres lo homenajean o le reconocen sus logros. Hay que ser generosos con los piropos y evitar la tacañería en los halagos; felicitarlos con frecuencia y no sólo cuando son bebés o niños pequeños. En otras ocasiones, nos cuesta hacerlo porque es más fácil ver los errores que los aciertos.Pero, ¿cómo podemos mejorar la autoestima de nuestros hijos? 1. Nuestro hijo es como es. En primer lugar, damos por supuesta la total aceptación de la personalidad del niño por parte de sus padres. No debemos fantasear con otro. Demostremos nuestro cariño de una forma sincera. 2. Evitar ambigüedades sobre su comportamiento. Debemos proporcionar al niño instrucciones claras y definidas. 3. Respetemos la individualidad de nuestro hijo. Transmitámosle nuestro cariño con el lenguaje verbal y nuestros propios gestos. 4. Fomentemos actitudes positivas y evitemos las negativas. 5. Reforcemos lo positivo de la otra persona. Demos a nuestros hijos la oportunidad de expresar sus cualidades, pues de este modo podrán ver por si mismos de lo que son capaces. 6. Escuchémosles de manera cálida y activa, sin distracciones y de forma incondicional. Demostremos que no sólo les escuchamos, sino que comprendemos lo que dicen. 7. Informémosle sobre lo positivo que percibimos de él. Contestemos y hagamos comentarios sobre lo que nos relata. 8. Evitemos elogios ambivalentes. Por ejemplo: "Estás casi al nivel de tu hermano". 9. Fomentemos un espacio de autonomía y libertad. Debemos hacerle sentir que, progresivamente, es propietario de su tiempo y entorno. 10. Estimulemos su responsabilidad: "Me fío de cómo lo haces. Si te equivocas, te ayudaré a superarlo". 11. Evitemos las generalizaciones: "Todo lo haces mal. Eres muy torpe, muy llorón". Recordemos siempre que nuestra intención es la de cambiar un comportamiento incorrecto y no la de provocar daño a la autoestima. 12. Avivemos la autoestima de los estudiantes, evitemos el trato humillante, minimicemos el estrés en la escuela. DIEZ CONSEJOS PARA ESTIMULAR LA LECTURA
Cómo seducirles con los librosSeguro que todos recordamos algún libro que nos marcó en la infancia. Aquél que nos atrapó y que nos llevó a otro y después a otro más. ¿Quién nos lo regaló o quién nos sugirió su lectura? Y antes de ése, ¿quién nos contó, mientras nos quedábamos dormidos, nuestro primer cuento? María Valladolid. PEDAGOGA Cuando los padres nos quejamos de que nuestros hijos leen poco, estamos refiriéndonos a que están perdiéndose algo muy valioso, ese placer de la lectura que, los que somos lectores, no cambiaríamos por ninguna otra forma de ocio. Sin embargo, no debemos caer en el tópico de que cualquier tiempo pasado fue mejor porque los chicos de antes leían más. Nuestros hijos están creciendo en una sociedad diferente, con otras formas de información y entretenimiento y es lógico que les dediquen tiempo. Pero, en términos cuantitativos, ahora se lee más que nunca y son precisamente los niños los que más leen. Aunque también es cierto que, a partir de los 10 ó 12 años, dedican menos tiempo a la lectura. Entre los motivos de este descenso se vislumbran más tareas escolares, mayor interés por los videojuegos y otras tecnologías, seguimiento de series de televisión cuyo horario es incompatible con la lectura… ¿Podemos los padres contribuir a invertir esta tendencia? ¿Podemos hacer de nuestros hijos unos lectores entusiastas y fieles durante toda su vida? Por lo menos, debemos intentarlo y no sólo por el poder que tienen los libros de actuar sobre la capacidad de aprendizaje, la cultura y la personalidad de nuestros hijos, sino también por el placer inmenso que va a proporcionarles. 1. PONER ENTUSIASMO Despertar el gusto por la lectura es una tarea más afectiva que intelectual. No debemos afrontarlo como una obligación por el bien de nuestro hijo, sino como algo en lo que realmente creemos y que nos proporciona tanta satisfacción como al niño. Recuerda que, aunque es en el colegio donde aprende a leer, la familia es la que crea auténticos lectores. 2. COMENZAR DESDE BEBÉS Desde sus primeros meses de vida, podemos sentar a nuestro hijo en el regazo y enseñarle libros con ilustraciones llamativas, dejar que los manipule, que pase las hojas. También podemos proporcionarle libros especiales para bebés, realizados en tela o plástico. A los pequeños les gusta que les repitan una y otra vez las típicas rimas infantiles o ver cuentos que reproduzcan situaciones familiares para él (bañarse, vestirse, comer) y que vayan contándoselo, o que les pregunten cuando ya empiezan a hablar. 3. LA HORA DEL CUENTO Las rutinas son importantes a la hora de establecer conductas. Por ello, debemos dejar de lado las prisas y la improvisación. Si todos los días antes de acostar a nuestro hijo nos sentamos con él y le contamos un cuento o le acompañamos en su lectura, asociará ese momento con algo placentero que querrá repetir. No tenemos que limitarnos a leer un libro, también podemos inventarnos historias, contarle anécdotas de nuestra infancia… Lo importante es que sienta ese momento como exclusivo para él. 4. LEER CON ÉL Cuando los niños aprenden a leer, los padres, en cierta medida, lo vivimos como una liberación, porque no siempre tenemos tiempo o ganas de leer a nuestros hijos. Pero es importante que sigamos haciendo ese pequeño esfuerzo. Cuando les leemos, no sólo estamos entreteniéndolos y creando lazos afectivos con ellos, sino que también estamos dándoles un modelo de cómo entonar, cómo hacer pausas, cómo interpretar el cuento. Por otro lado, a veces están cansados y necesitan un poco de ayuda. Podemos proponerles leer unos párrafos cada uno. De ese modo, también conoceremos su nivel lector, si presentan alguna dificultad o cuáles son sus intereses. 5. CONOCER Y RESPETAR SUS GUSTOS Debemos aprovechar las aficiones e intereses de nuestro hijo para proporcionarle libros adecuados para él. Sus gustos televisivos o cinematográficos también son fuentes importantes de información. Si le gustan los cómics o las revistas, no hay por qué despreciarlos ni hacer comentarios del tipo “a ver si dejas de leer tebeos y lees un libro de una vez”. Eso sí, sobre todo cuando vaya acercándose a la adolescencia, estaremos pendientes de sus lecturas para conocer los valores que les transmiten. A esta edad, también podemos recomendarle libros que estemos leyendo nosotros y luego comentarlos con él. Reportajes extraidos integramente de la revista Educar Bien con autorización expresa. |